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Romeo: Si yo profano con mi mano indigna este santuario, mi castigo es este: ¡mis labios peregrinos se disponen a borrar el contacto con un beso
Julieta: ¡Injusto con tu mano, peregrino eres, porque ella se mostró devota! No olvides que los santos tienen manos y que se tocan una mano y otra y palma a palma en el sagrado beso de los romeros en la romería
Romeo: ¿No tienen labios, santos y romeros?
Julieta: ¡Solo para rezar, ay, peregrino!
Romeo: ¡Entonces, dulce santa, que los labios hagan también lo que las manos hacen! ¡Ellos ruegan, concédeles la gracia y así no desesperen de su fe!
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